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Un día (más) en las carreras

Hoy es un día como otro cualquiera. Entra la brisa por la ventana peleando por su espacio con la luz. De fondo suenan Jamiroquai, el camión de reparto de agua descargando para repartir y una vecina que se empeña en aprender a cantar boleros aunque la genética no la dotara de oído musical.

Sin embargo es un día especial. Los bocetos se amontonan a la derecha de la mesa y la izquierda suena el móvil. Los reencarnados tenemos la extraña costumbre de contestar esperando órdenes divinas, pero no siempre viene la inspiración por satélite. Ideas que se agolpan en la mente esperando que el grafito tome nota a modo de copia de seguridad en la libreta.

Hoy es un día como otro cualquiera; sin embargo es un día especial.

El tiempo sigue pasando a ritmo vertiginoso y Gracita ultima sus labores. Un cliente llama satisfecho y el amigo Richar Santana nos visita para darnos las últimas noticias del videomapping que está preparando basado en la imagen corporativa que terminamos la semana pasada.

Llega el almuerzo y me acuerdo de Julián, que hoy disfruta de unas piscinas en el norte de Gran Canaria recargando las pilas antes de emigrar a Irlanda durante un par de meses. Vuelvo a la mesa y las peticiones para acceder al directorio de CanariasCreativa.com que lanzamos ayer están disparadas. Suena de nuevo el teléfono y es otro cliente pidiendo cambios de última hora.

Hoy es un día como otro cualquiera; sin embargo es un día especial.

Los párpados se rebelan contra la ley de la gravedad y siguen arriba. Es lo que tiene la cafeína..... eso, o los boleros que vuelven a sonar en el fondo. Recibo mensajes de unos amigos que viven en Estados Unidos; todo bien. Entro en las redes sociales, reviso y comento; mi yo 2.0 es proclive a esas cosas... ya saben. Otra llamada, otro cliente, un nuevo presupuesto suman el resto hasta este mismo instante.

Hoy es un día como otro cualquiera; sin embargo es un día especial. ¿Por qué? Porque hoy, por fin, he estrenado la pizarra. Ahí es nada.