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Crecí siendo pecador

Editorial acerca del universo 2.0, solicitada y publicada en LasIniciativas.com con motivo del 'Iniciativas Day Movistar'. 

Como diseñador de profesión y comunicador de vocación, siempre he intentado segmentar cada porcentaje de mi trabajo para optimizarlo y ser más productivo. Es un reto que ciertos genes míos me impusieron, pero a veces pierdo la batalla interna con el verbo procrastinar. Es pecado y todos lo sabemos, pero nos encanta pecar y sentirnos pecadores.

Por ahora, mi último pecado es el denominado universo 2.0, como el de muchos. Todo un paradigma caótico que bien te sirve para mejorar ampliamente tus servicios profesionales, como te introduce a velocidades sólo vistas en Star Wars en auténticos agujeros negros de mensajes no leídos, muros por derribar a ritmo de "me gusta" y demás parafernalias. Como en todo, hallar la dosis justa es el maná caído del cielo que todos perseguimos, pero reitero: nos encanta pecar y sentirnos pecadores.

Servicios como Dropbox me permiten a diario compartir con clientes información que antes tenía que entregar en cd's…. lo confieso, aún conservo algunos. Otros como Skype crean lazos audiovisuales con clientes extranjeros y locales que fortalecen y aceleran el éxito del trato y optimizan los gastos telefónicos… para qué vamos a engañarnos, lo de hacer algo gratis también nos pirra. Descubrir compañeros de profesión, proveedores y clientes en redes como LinkedIn es como tener indexado en tu agenda de teléfonos las páginas amarillas internacionales… algunas mesillas de noche cojean desde entonces. Y si le sumo descubrir a nuevas gentes en Behance, DevianArt, Flickr, etcécetera.. ni les digo. Incentivar acciones de marketing digital con herramientas como Foursquare ha permitido que le digamos al mundo dónde estamos, por muy avergonzante que pudiera llegar a ser. Todo a cambio de un descuento: XXX ha hecho check-in en Complementos Bizarros. Su látigo, gracias….

El alimento del ego ha sido el principal ingrediente de dicho éxito y, por consecuencia, la premisa de una evolución inimaginable en comunicación hace tan sólo escasos años. Nos hemos beneficiado casi todos, pero ¿a riesgo de qué? El tiempo lo dirá y espero que alguien no lo tweetee con el consabido #contraindicaciones #epitafios

Lo que considero verdaderamente novedoso en todo este universo es el descontrol democrático que genera. Un descontrol que, por muy tecnológico y trendy que sea, es intrínseco en el ser humano y es…. es…. tan atractivo. Tanto como antiguo en la historia de la humanidad.

Perdón… ¿he dicho democrático? Que nuestros datos estén en manos de 20 dictadores de la información, ¿es democracia? Permítanme dudarlo. Me encantan leer cada mañana a los tremendistas de turno que piden a sus contactos de Facebook que activen opciones de seguridad para que otros no lean lo que no quieren que sea de dominio público. ¿No se dan cuenta de que es tan fácil como darte de baja? No me marees... Si no te gustan los mandamientos, hazte apóstata pero déjame disfrutar tranquilo de mis pecados en las redes. El pecado es mío y peco cuando quiera.

El tan manido, como caduco, 2.0 se ha endiosado hasta el punto que hay auténticos evangelizadores, como en toda religión que se precie. Con adeptos seguidores y con infieles críticos…. Los hay, incluso, que, sectarios, se autonombran apóstoles y reniegan de cuantos no se someten a sus ideas. Si no me creen, miren a su alrededor. Que sea pecador y creyente en el 2.0 no me obliga a creer en todos. El fuego eterno del spam quemará a cuantos se atreven a practicar el crecimiento desde la individualidad. Unos se bautizan, otros nos abrimos perfiles en nuevas redes.

Lo bueno y lo malo de todo esto es que un joven y nuevo profeta está escribiendo un nuevo libro sagrado en algún remoto lugar y cambiará la forma de ver el mundo….. Otra vez. Y todos volveremos a pecar…. Recuerden, nos encanta. Resumiendo: cambia el pecado, pero no el pecador.

Por cierto, no lo he comentado antes por vergüenza a que no lo entendieran, pero lo que más me gusta es el contacto real y tangible. Sentir y dar un abrazo sentido, de esos que ni 4000 felicitaciones chivadas de cumpleaños en Facebook son capaces de igualar. Es lo que tiene el pecado, que engancha pero es un mal sustitutivo de la verdadera felicidad.


PD: Por su seguridad, se ruega no tirar comida a los asistentes a este foro. Estaremos demasiado ocupados mirando la pantalla de nuestros móviles y tabletas y no está el paño para ir desperdiciando comida.

Publicado originalmente en Lasiniciativas.com