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sábado 05 enero 2008

A río pasado...


Como dije en el post del 31 de diciembre, uno de mis des-propósitos para este año era escribir más a menudo en este blog. Y han pasado 5 días desde que lo prometí ...jajajajaj

Lo cierto es que he tenido unos días bastante moviditos, porque Rufo (mi hermano de cuatro patas) ha pasado por una crisis de movilidad de sus cuartos traseros... el mismo día 1 cuando brindábamos los humanos de la casa por la llegada del nuevo año, el pobre Rufo casi no se podía levantar. Al día siguiente, mientras almorzábamos soltó un quejío profundo que nos llegó al alma.... desde entonces hasta ayer no se ha podido levantar con tranquilidad. Con anti-inflamatorios de por vida, y muchísimo amor, el veterinario espera que siga dándole un poco más de sentido a mi vida durante un par de años.

Y es que Rufo, en casi 12 años que tiene, me ha enseñado que una simple palabra puede decir muchísimas cosas en función de cómo la digas... GUAU (por escribir de algún modo un ladrido)... tan simple, tan complejo. La palabra carece de sentido sin la expresión y el sentimiento que ese momento conllevan.

Rufo siempre ha tenido una mirada animal, porque decir humana me parece insultarla. Siempre ha sido noble, sincera, limpia, directa... algo que casi se ha extinguido en la mirada de los humanos.

Dos noches en vela, muchas lágrimas derramadas, muchas supuestas últimas caricias.... los que tengan alguien que les importe me entenderán. Si además ese alguien no es humano, me entenderán más aún. Si no, no sé qué hacen leyendo este blog.

Y ahora, no sé cómo afrontar la noche y posterior día de Reyes.... con la ilusión que tenía el día 31 de diciembre o con la cruda realidad en la que Rufo me puso de nuevo de un ladrido. Lo mejor: que él está aquí conmigo para compartirlo.

Rufo, mi hermano de cuatro patas