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martes 17 marzo 2009

Hoy me avergüenzo de ser canario


Anoche me iba del trabajo con la noticia de que el Premio Canarias de Cultura Popular le había sido concedido a D.Isidro Ortiz Mendoza, maestro silbador y precursor del reconocimiento del silbo gomero a nivel nacional e internacional entre otras muchísimas cosas. Valga decir, de antemano, que el mérito del ganador es innegable y que de necios sería escribir o pronunciar la más mínima crítica respecto a su valía humana y cultural.

Sin embargo, no pude sino sentirme avergonzado de ser canario. De pertenecer a una tierra en la que los méritos se miden dependiendo del color político del que te vistas y en la que los que trabajan callada y diariamente no ven reconocida su valía en los más grandes honores que los dirigentes pueden otorgar.

Y hablo, por supuesto, de José Antonio Ramos (JAR). No, no soy objetivo; la amistad que a él me unía puede cegarme por instantes. Es por eso que hoy, un día después de la noticia y tras más de un mes de ausencia bloguera, me permito el lujo de retomar la escritura con más ánimo que nunca para mostrar mi más grande y profunda tristeza hacia esta tierra.

Que los Premios Canarias no son más que una herramienta política de la que se valen algun@s, ya tenía la sospecha. Que el guión propuesto por los advenedizos que lo otorgan iba a ser tan desastroso... ni me lo esperaba.

Todos los candidatos propuestos tenían una gran valía. Los más notorios D. Isidro, el maestro Toyoyo y JAR. Méritos les sobran a todos para que les fuera concedido el más grande reconocimiento institucional de las islas, pero existe una maldita diferencia entre ellos. José Antonio Ramos ya no está entre nosotros... y eso impide que le sea otorgado el máximo galardón institucional nunca más.

Una ley que promulga que un fallecido no puede recibir un reconocimiento público a su valía más que en el año posterior a su pérdida es una ley muerta. Tan muerta como el cadáver de quienes defendieron la cultura canaria en épocas de la represión política de uno u otro color y aún así no pararon. Desmerecer tanto esfuerzo se me antoja cómico. ¿Es normal que D. Benito Pérez Galdós, por ejemplo, no pueda optar a los máximos premios de la literatura que se conceden en Canarias? Una ley mal parida, un feto amorfo que creció con la necesidad política de fotografiarse junto a personas que muestran su valía día a día con su talento... talento que a ellos les falta.

JAR no es más que el ejemplo actual de que estos Premios desmerecen del pueblo canario, que el mejor reconocimiento es el que a diario los ciudadanos de las islas le otorgamos a nuestros talentos. No el subvencionado, sino el natural. No el politizado, sino el trabajado.

Es por ello que JAR no era amigo de los reconocimientos públicos, ni de las vestiduras de uno u otro color, sino de su familia y su trabajo. Un trabajo cuya valía roza lo imposible para la edad que tenía: 9 trabajos discográficos propios, más de 40 colaboraciones discográficas con artistas de ámbito nacional e internacional, creador de la primera escuela virtual del timple, nominado 2 veces a Premios Nacionales de la Música, Premio al mejor intérprete nacional de música folk, inventor del timple electroacústico y del timple midi (que ahora utilizan tantos timplistas), el primero en unir el timple con una orquesta clásica, recuperador de su maestro Totoyo Millares a los escenarios tras años de ausencia y, por supuesto, una familia.... el mayor de los premios.

No pongo en duda ni comparo las valías de los otros candidatos, pero sí les propongo un ejercicio de moralidad. Dado que era la última oportunidad que el pueblo canario tenía de despedirle a lo grande.... ¿acaso no se lo merecía?

Hay quienes con estas afirmaciones pretenden crear un falso y vacío debate enfrentando a los candidatos..... sólo una palabra puede definirlos: ignorantes. Hay quien piensa que la concesión a JAR no es reseñable. Quien quiera crear polémica con ello, que se junte con los políticos.... tienen casi la misma capacidad que ellos para otorgar estos premios. NO ES LA VALÍA DE UNOS U OTROS lo que molesta de esta situación, sino el hecho de que uno de los candidatos no podrá recibirlo nunca más mientras que el resto podrá seguir optando a tal reconocimiento.

El Parlamento de Canarias, que se supone refleja la voluntad de los canarios en forma de votos, propuso de forma unánime de los tres grupos parlamentarios a José Antonio Ramos para dicho premio a título póstumo. ¿No es esa suficiente prueba de su voluntad para los que ahora se han posicionado en contra?

En fin... el consuelo lo encontramos en un premio que sostiene en 2 pequeñas piernas todo el talento y la sonrisa que JAR tenía. Se llama Irina y es el mejor homenaje que JAR se pudo dar.

PD: no podía dejar de escribir a modo de purga interior sin referenciar un grupo en facebook que se ha creado esta misma mañana y que en poco más de 12 horas ha sumado 308 miembros: Para nosotros eres "Premio Canarias".

Escrito por Sergio Sánchez Rodríguez a las 7:54 PM
Editado: martes 17 marzo 2009 8:17 PM
CategorÌas: Paranoias
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